The Road to Here (2005)

CD: 16,20

Little Big Town (2002)

CD: 17,20

Little Big Town

 

La historia de Little Big Town se inició cuando Kimberly Roads y Karen Fairchild, ambas de Georgia, empezaron a cantar juntas en la universidad. Más tarde Jimi Westbrook, un amigo del marido de Karen, se unió al proyecto, y la banda se completó en 1998 con la incorporación de Phil Sweet.

El cuarteto pronto llamó la atención por su formación inusual en el country (dos chicos y dos chicas, una morena y una rubia, como si de unos ABBA vaqueros se tratara), su devoción por las armonías vocales y el hecho de que todos son cantantes solistas. Así, consiguieron un contrato con Mercury Records, pero pronto surgieron los desacuerdos acerca de la dirección musical a seguir, y el trato se rompió.

En el 2000 fue Monument Records, el sello de las Dixie Chicks, el que finalmente les contrató. Las sesiones de grabación duraron más de lo previsto, hasta que su primer single "Don't Waste My Time" se editó en 2002, al que seguiría el álbum "Little Big Town” en 2003.

Sin embargo, a partir de la publicación de su debut homónimo, a Little Big Town le persiguió la adversidad. De entrada, las ventas del disco no fueron las esperadas y Monument les despidió. Por si fuera poco, el marido de Kimberly murió, y dos de los otros componentes se divorciaron.

Así, no es extraño que tardaran cerca de tres años en sacar su segundo y, hasta el momento, último álbum "The Road To Here” (2005), editado por el sello independiente de Nashville Equity Music Group.

En este disco encontramos el secreto de su sonido: un country rock cristalino y muy agradable de escuchar, con grandes armonías y juegos de voces y una perfecta conjunción de instrumentos eléctricos con una base de raíces bluegrass apoyada en mandolina, banjo, dobro, violín y pedal steel. Eso, sin olvidar un cierto regusto a grandes grupos clásicos como The Band, Outlaws, Eagles, Lynyrd Skynyrd o Fleetwood Mac.

Junto a las inigualables voces de los componentes de Little Big Town, está la maestría de instrumentistas como Dan Dugmore, Adam Steffey (de Mountain Heart), y Jerry Douglas y Ron Block (de Union Station). Y si a eso le unimos una producción que huye del tufillo comercial del Nashville más pop, su credibilidad aún es mayor.

En este 2007, los componentes de Little Big Town han aportado su inequívoco toque campestre a “Freedom's Road”, el último trabajo de John Mellencamp.

 

Country-rock

Vídeo: Little Big Town 'Bring it on Home'


American Myth (2006)

CD: 16,20

Gone Wanderin' (2002)

CD: 17,20

Positively 12th & K (Bob Dylan Tribute) (2003)

CD: 17,60

Jackie Greene

 

Con solo 26 años, su versatilidad, su capacidad para combinar la introspección del cantautor con la energía del líder de una banda de rock, y su dominio de estilos que van del country al blues, del folk al rock, no es extraño que Jackie Greene sea considerado como “El Príncipe del Americana”.

Procedente de una ciudad rural del norte de California, Jackie descubrió por su cuenta las grabaciones menos conocidas de Hank Williams, Ray Charles, Leadbelly y Muddy Waters. Y poco después de dejar el instituto, aplicó las enseñanzas de esos viejos vinilos a los escenarios de bares y otros tugurios. Catalogado como “un joven prodigio del blues”, se trasladó a Sacramento, donde editó su álbum autoproducido “Rusty Nails” (2001). Esto le llevó a fichar por el sello indie Dig Music, y se transformó en un artista de sonido más folk/rock en “Gone Wanderin'” (2002), donde se notaba la influencia del Dylan primerizo.

Siempre en constante evolución, Greene cambió de nuevo con “Sweet Somewhere Bound” (2004), una mezcla de blues y country clásico. Con sólo 23 años, ya había publicado tres álbumes, un DVD en directo en el estudio (“Broken Hearts Dusty Roads”, 2004), y se había curtido en innumerables conciertos.

Su última mutación llegó en 2006, al pasar del folk acústico al rock & roll con su debut en Verve Forecast, el magnífico “American Myth”. Un álbum en el que acabó de disipar las odiosas comparaciones con Dylan, y en el que completaba su talento como multiinstrumentista (órgano, dobro, guitarra, armónica, percusión y piano), con las aportaciones de Davey Faragher y Peter Thomas (de los Imposters de Elvis Costello), Greg Leisz y Steve Berlin (también productor). Un álbum en el que llevaba a su terreno el swamp rock de la Credence (“Hollywood”), el soul luminoso de Van Morrison (“So Hard To Find My Way”, “Closer To You”), el honky tonk de los Rolling Stones (“Farewell, So Long, Goodbye”), el rhythm & blues bronco (“Cold Black Devil/14 Miles”), el country rock melodioso (“Supersede”, “When You're Walking Away”), el sonido fronterizo (“Just As Well”), y las baladas folk (“Mariegold”, “Love Song, 2 AM”).

Tanto hablar de Dylan, no es raro que Greene, junto a otros cantautores, grabara el directo “Positively 12th and K: A Bob Dylan Tribute” (2003). Sus otras colaboraciones extracurriculares incluyen su participación en la banda sonora de “Brokeback Mountain” (2005), en el segundo volumen de la compilación de la Americana Music Association “This Is Americana” (2005), en “A Case For Case. A Tribute to the Songs of Peter Case” (2006), y en el inminente disco de tributo a The Band “Endless Highway: The Music of the Band”, con una versión de “Look Out Cleveland”.

A Jackie no parece importarle el hecho de despistar a sus seguidores con álbumes tan distintos. “He hecho cuatro discos en mi vida, y cada uno con una intención diferente. Si haces el mismo disco una y otra vez, se convierte en un aburrido día de trabajo”, reconoce. Lo que si está claro es que Jackie Greene tiene todos los puntos para convertirse en un “mito americano” como el que da título a su último álbum.

Americana

Jackie en directo en la TV americana, interpretando la impresionante "So Hard to Find My Way" (del álbum "American Myth")


No Language (2006)

CD: 16,40

Linda McLean

 

Linda Mc Lean es una canadiense de Northern Ontario cuyo sonido es un híbrido entre una curtida y rodada Lucinda Williams con la sabiduría de Kathleen Edwards. Así surgen temas llenos de tensión, fuego y emoción que ni pasan ni se olvidan fácilmente.

Este 'No Language' es el segundo disco de la artista canadiense. El primero, 'Betty's Room', ya cosechó unas estupendas críticas y por ahora este parece seguir el mismo camino. Producido por John Whynot (Kathleen Edwards, Blue Rodeo, Lucinda Williams, etc), reúne un impresionante catálogo de poderosas canciones con una sobrecogedora voz cargada de emoción y sentimiento hasta conseguir poner los pelos de punta.

Linda McLean lleva mucho tiempo siendo un secreto bien guardado entre sus fans americanos y europeos. Y que bien que no hayan sabido guardar el secreto por mas tiempo.


Americana


Byzantine (2006)

CD: 16,20

Jud Newcomb

 

Jud Newcomb es un componente más del legendario grupo de Austin, The Resentments, que decidió sacar un disco en solitario. Antes ya lo habían hecho Jon Dee Graham, que con su The Great Battle cosechó unas estupendas críticas. Después Stephen Bruton, cuyo último disco, From the five, es tan remarcable como el anterior Spirit World. Ahora la atención se centra en este Byzantine. Y no es para menos.

Jud Newcomb formó parte a principios de los noventa del infravalorado grupo de pop/rock Loose Diamonds. Después comenzó a tocar con distintas bandas y artistas de Austin, como Beaver Nelson, Bob Schneider, Michael Hall, Ray Wylie Hubbard y Walter Tragert, hasta que en 2003 publicó su primer disco, Turbinado.

Ahora regresa con Byzantine, cuyo estilo varía del rock al pop, al country, al blues y al folk pero que cautiva siempre, tanto en los temas más acústicos como en los más eléctricos.


Rock/Americana/Singer-Songwriter


Trouble (2004)

CD: 11,95

Ray Lamontagne

 

Ray LaMontagne podría ser un songwriter del montón. Pero no lo es. En su disco hay muchos discos que escaparán del olvido con facilidad. Ethan Jones, quien ya mandara en el “Gold” de Ryan Adams y en el “Rainy Day Music” de los Jayhawks se encarga de la producción. Y se nota. No falta ni sobra nada en este disco. Aunque la belleza de Trouble parezca eclipsar el resto del disco, uno se da pronto enseguida de que eso no sucederá, porque el resto de las canciones van creciendo a cada escucha. Americana elegante y delicado para encarar el invierno.


Rock/Americana


White Days (2005)

CD: 14,50

The Unisex

 

Tras triunfar el año pasado en Inglaterra y media Europa con sus conciertos y su impactante single “Take me higher”, The Unisex han decidido recuperar sus inencontrables EPs en éste su primer disco. Puede que te recuerden a Kasabian, pero no, ellos no son el típico “hype” que nos viene de las islas británicas. Su rock enérgico, de guitarras afiladas y voces y melodías cuidadas fascina no sólo a la primera escucha, sino que te captura en las siguientes. Además es su momento, como atestigua el hecho de que hayan teloneado a gente como Mark Gardener (Ride) ó Andy Bell (Ride, Oasis).


Rock


Rhythm Oil (2004)

CD: 19,50

Barbara Cue

 

Barbara Cue no es el nombre de una nueva cantante, sino el de un grupo de cinco componentes de Athens, Georgia, creado en 1997 por su admiración mutua hacia la legendaria banda NRBQ. Y lo que al principio parecía una aventura de una noche de tributo, evolucionó de forma inesperada hacia una entidad propia.

Y, dada la personalidad de sus miembros, tal vez deberíamos darle el calificativo de supergrupo: Todd Nance (batería, guitarra y voz, de Widespread Panic y Brute), William Tonks (guitarra, dobro y voz, de Six String Drag y Mendoza Line), John Neff (guitarra, pedal steel y voz, de Star Room Boys, Drive-By Truckers, Superchunk, y Mendoza Line), Paul "Crumpy" Edwards (bajo y guitarra, de Smiling Assassins), y Jon Mills (bajo, guitarra y voz).

Al principio Barbara Cue actuaba en el área de Athens e hizo algunas grabaciones a distancia con el productor David Barbe (Sugar, Mercyland), quien trabajaba con las cintas en sus estudios Chase Park Transductions. De todas formas, el grupo sólo podía actuar cuando todos sus componentes estaban en la ciudad y no con sus respectivas bandas. En el 2000, Barbara Cue decidió tomárselo en serio y grabó el disco “Louisiana Truckstop”, con canciones compuestas por el grupo, junto a una versión del "Little Floater" de NRBQ. A este debut le seguiría “Ditch Lily” en el 2002, con las colaboraciones de Vic Chesnutt y John Hermann.

En el 2004, los componentes de Barbara Cue volvieron a encontrar el tiempo necesario para volver a los estudios Chase Park Transductions y grabar su tercer trabajo, “Rhythm Oil”, producido de nuevo por David Barbe. En su álbum más reciente, el quinteto sigue con su fórmula de combinar country, blues, rock, y sonidos rhythm & blues y, aunque la influencia de NRBQ es bastante evidente, Barbara Cue evita caer en la trampa de imitar a sus héroes, y el resultado es un rock con raíces elegante, filtrado a través de una estética de pop rock indie. Esta intersección de influencias, aunque no es remarcable, les distingue de otras jam bands. Además, se acercan más a las estructuras y duración tradicionales de las canciones, y en algún momento pueden evocar a los Replacements, aunque la presencia de pedal steel les acerca al country alternativo.

En “Rhythm Oil” predominan los ambientes relajados (“Coach”, “Walls”, “Reasons”, “New Name”), junto a alguna explosión stoniana (“Cloven Hoof”), resonancias de rock & roll clásico (“Everywhere”) y funk sureño (“Do You Read Me”). Barbara Cue gustará a quienes quieran conocer la faceta más informal de unos Widespread Panic, más centrada en las canciones que en las largas exhibiciones instrumentales.


R&B,Country,Rock,Blues


Girl From Arkansas (2004)

CD: 16,50


Stray Dogs (2002)

CD: 13,50


Tiger Tom Dixon's Blues (2001)

CD: 13,50

Rod Picott

 

Dime con quién andas y te diré quién eres: a veces la mejor forma de conocer a alguien es a través de sus amigos. Así fue como, a través de los excelentes discos de Slaid Cleaves, descubrimos a Rod Picott, un cantautor que firmaba algunas de las mejores canciones del primero. ¿Pruebas? En su reciente “Wishbones”, Cleaves compuso junto a Picott la magnífica “Sinner's Prayer”, además de versionear “Tiger Tom Dixon's Blues”.

Nativo de New Hampshire, Rod empezó tocando en bandas rock y punk en el instituto. Más tarde se trasladó a Nashville para probar suerte, y tras siete años recorriendo clubs, en 1998 actuó de telonero en la gira de Allison Krauss & Union Station. En 2001 debutó con “Tiger Tom Dixon's Blues”, un disco aclamado por la crítica y que le valió ser comparado a Bruce Springsteen, Tom Waits, Fred Eaglesmith, John Hiatt, y Steve Earle. Le seguiría “Stray Dogs” en 2002, con la colaboración de Alison Krauss y Slaid Cleaves.

“Girl From Arkansas” es el tercer álbum del cantautor, un trabajo donde la sutileza y la belleza reinan de principio a fin, con un acompañamiento tan escaso que podría parecer un disco acústico en solitario. Esto se debe en parte a la habilidad de Picott en reunir a una pequeña formación integrada por Dave Jacques (John Prine, Patty Griffin) al bajo, Paul Griffith (Buddy Miller, Mindy Smith) a la batería, Matt Mauch al dobro y lap steel, y David Henry (Cowboy Junkies), productor y multiinstrumentista.

Grabado en directo en el estudio, el álbum ofrece una colección de bellas estampas de Americana íntima y susurrante, con medios tiempos con apuntes de blues (“Gun Shy Dog”, “Kerosene”, o "Wrecking Ball", coescrita con Slaid Cleaves), grandes baladas con detalles de cuerdas (“That's Where My Baby Lives”), y piedras preciosas esculpidas según el modelo del Tom Waits más intimista y menos experimental (“Big Mean Men” y “Down To The Bone”).

No es habitual fijarse en los créditos de un disco, porque a veces, cegados por la admiración que sentimos hacia un artista, poco nos importa quién ha compuesto sus canciones. Pero hay que hacerlo: de otra forma, tal vez no habríamos descubierto a Rod Picott.



Americana


Songs from a Two-room Chapel (2004)

CD: 15,60

Christian Kjellvander (ex-Loosegoats)

 

El sello Fargo mantiene inalterada e imbatida la infalibilidad de su buen gusto y afinado olfato para rastrear el talento en el campo del sonido Americana allí donde se encuentre, sea Nueva York, San Francisco, Canadá o... Suecia. De tan gélidas tierras proviene la última joya en venir a engastarse en esa descomunal corona que ya es el intachable catálogo de la compañía francesa.
No es Christian Kjellvander un recién llegado a estas lides, pese a ser ‘Songs From a Two-Room Chapel' su debut en solitario. Durante años ejerció como líder y principal compositor de Loosegoats , influyente y exitosa banda practicante de un musculoso rock en el que ya se podía apreciar la fascinación que los sonidos más genuínamente americanos ejercían sobre este sueco que pasó largos años de su infancia y adolescencia en los Estados Unidos antes de regresar a su país. Al frente de su banda grabó cuatro discos y se convirtió en un referente de la escena musical independiente escandinava.

Aprovechando que el grupo ha optado por tomarse un respiro (por el momento indefinido) en su actividad conjunta, Kjellvander ha decidido publicar su primer disco en solitario. Y en el artefacto sonoro resultante encontramos una voz cálida, grave y profunda, que se envuelve en violines y mandolinas, guitarras y pianos en medios tiempos dolientes, baladas emotivas y temas de poderosa pegada que reviven sus días al frente de Loosegoats . Las canciones del sueco seducen con el hechizo de los melodramas fronterizos de Calexico y conmueven con la misma grave solemnidad de la óscura épica de 16 Horsepower . Kjellvander ha alumbrado un disco de conmovedora belleza, profundamente enraizado en los sonidos tradicionales de la América en que se crió y en su imaginario.

Americana


Anyway (2004)

CD: 16,20

Amy Farris

 

“Intérprete virtuosa, compositora inventiva y vocalista conmovedora... rockera, jazzy y reina del honky tonk a partes iguales. Es así de buena, creerme”: eso es lo que opina el gran Dave Alvin de Amy Farris, y sus palabras no están dichas a la ligera. Tras varios años como violinista y vocalista de Alejandro Escovedo y Kelly Willis, entre otros, y con una gran experiencia en la escena de Austin junto a sus mejores exponentes, Amy ha editado por fin su debut en solitario, “Anyway”, producido por Alvin.

Con una voz inocente y limpia, con retazos de Patsy Cline, Maria Muldaur, Nanci Griffith, Dolly Parton y Kelly Willis, y un violín que aporta un sentimiento europeo a algunas de las canciones, Amy salta de estilo en estilo con total soltura. Cómo no, el roots rock no tiene secretos para ella, como demuestra en el “Drivin' All Night Long” de Bruce Robison o en el apacible “Heading East”. Pero es en las canciones compuestas al alimón con Alvin donde más sorprende: el pop cincuentero de estribillo perfecto digno de cantante con peinado cardado de “Anyway”, el ortodoxo honky tonk con pedal steel, violín y piano de “Pretty Dresses”, y el sensual swamp blues “My Heart's Too Easy To Break”. Esa es sólo una faceta de Amy: luego está su vertiente swing, con el estándar “Undecided”, evocador de Django Reinhardt y Stephane Grappelli; y la torch song “Hard To Say”. Y para acabar de alegrarnos el día, se atreve con el “Poor Girl” de X, convertido en un trotón country rock, y llega a recordar a la mejor k.d.lang en “Let Go”, un temazo que clama al cielo para formar parte de una futura banda sonora de David Lynch.

Americana

Scissors In My Pocket (2004)

CD: 16,40

Polly Paulusma

 

Desde hace ya demasiado tiempo, el sector más poderoso de la industria discográfica ha conseguido sentar un peligroso principio que amenaza con tornarse ley inderogable: el éxito es la lógica consecuencia de la aplicación de la mercadotecnia avanzada en la promoción y venta de un producto de ligera ingesta capaz de apelar al gusto de un amplio sector del público. Afortunadamente, esta sencilla regla todavía no está escrita en tabla de piedra alguna y público, crítica e industria aun se ven sorprendidos de tanto en tanto por la súbita irrupción de discos capaces de cuestionarla. Muy probablemente, si todo sigue desarrollándose de la forma en que ha empezado, “Scissors In My Pocket”, el debut de la británica Polly Paulusma, será uno de esos álbumes. El primer disco de esta joven cantante de apellido de difícil pronunciación (algo así como ‘polsma') aspira seriamente a convertirse en la gran sorpresa del año. Así al menos lo creen, entre muchos otros, dos de los periodistas más influyentes del Reino Unido (de los pocos que todavía no han visto su crédito sensiblemente reducido por su poca resistencia a los cantos de sirena de los más flagrantes hypes). Nigel Williamson, prestigioso ensayista y redactor de Uncut, ha escrito sobe ella que “seguramente no escucharás una nueva cantautora mejo que ella en todo 2004”, mientras que el conocido locutor de la BBC Michael Parkinson no parece cansarse de loar en antena las virtudes de la inspirada puesta de largo de Paulusma. Esta chica ha conseguido crear su propia fórmula de éxito rescatando el pulso de discos como el legendario “For The Roses” de Joni Mitchell, invocando por momentos la sombría melancolía de Nick Drake y siguiendo los inquietos pasos de John Martyn en su voluntad de aplicar un barniz jazzístico al folk británico. Influencias que emparentan a Paulusma con Norah Jones y su restauración de sonidos adorablemente pretéritos y hacen de “Scissors In My Pocket” una de las más cautivadoras muestras de canción de autor de los últimos años. Poético, emotivo, cálido, cercano, no exento de complejidad y brillantemente coronado por una bellísima voz que reina sobre unas composiciones contemporáneas en su factura y clásicas en espíritu. No todo está perdido.

Now It's Overhead (2004)

CD: 15,60

Now It's Overhead

 

Nacieron en Athens, Georgia, a finales de los noventa. En plena noche. Andy LeMaster (el cerebro creador de Now It's Overhead, productor de Azure Ray y REM, miembro de Bright Eyes) pasó dos años de reclusión en su estudio (Chase Park Transduction) creando una paleta de canciones que se acabarían convirtiendo en el primer disco de Now It's Overhead. Para completar sus bocetos, Andy pidió ayuda al batería Clay Leverett y al delicioso duo Azure Ray (Orenda Fink y Maria Taylor), y poco después este proyecto de estudio se convirtió en toda una banda. Giras, ventas, sesiones de fotos, entrevistas y toda esa parafernalia fue lo que siguió, y excelentes críticas en su USA natal. “Fall Back Open” marca el final de otros dos años de noches sin dormir y significa su nuevo paso hacia la gloria. A ratos alegre, a ratos conmovedor, a ratos frustrante, su música es tan diversa como consistente. Entre una sensualidad palpitante y oscura, y sus melodías de alt-country-pop, las canciones épicas de la banda y sus inconfundibles voces (suplicante la de Andy, acogedoras las de Orenda y Maria) duelen, alivian y sorprenden. Para este disco han contado con la colaboración de sus paisanos Michael Stipe (sí, el de REM) y Conor Oberst (sí, el de Bright Eyes), quienes prestan su voz a un par de temas. No sorprende: Now It's Overhead forma parte del pelotón de grandes bandas melódicas americanas, y tanto REM como Bright Eyes lo saben. Dentro de muy poco, Now It's Overhead desembarcarán en nuestras costas.

The Creek Drank The Craddle (2003)

CD: 15,60

Iron & Wine

 

“El Nick drake que nunca tuvimos en America” (ROLLING STONE MAGAZINE Enero 2003 ****)

La comparacion de Sam Beam (el productor, cantante y multiinstrumentista que se esconde detrás de Iron And Wine) con Nick Drake o Bonnie 'Prince' Billy no es casual. Aunque también podríamos compararlo con el Neil Young más acústico y más intimo. “The Creek Drank the Cradle” es una gran obra donde el intimismo pop y el Alternative Country se dan la mano, se besan y hasta se aparean. Música de una belleza que a veces aterra por su hechicería, por su hipnótica inusual para estos tiempos de crisis, pirateos y presidentes siniestros. La voz de Sam Beam susurra acompañándose de guitarras acústicas, de sombrías percusiones a lo Tom Waits o a veces banjos atmosféricos.

One Tale Too Many (2003)

CD: 17,90

Adam Masterson

Dicen de él que es el Ryan Adams británico, pero si una cosa es palpable tras escuchar los extensos ocho temas que esconde este disco es que su abánico de influencias se decanta más por el jazz o las estructuras de las mejores canciones de Tom Waits y Van Morrison. Adam Masterson juega con su voz y cuida los arreglos de sus canciones como si de un alquimista se tratara. Songwriter impecable capaz de dotar a sus temas, en principio más propios del americana, de un halo de excepcionalidad y sutileza dignos de la más elegante de las músicas. Un talento a descubrir y disfrutar. En serio.

Penance (2003)

CD: 16,20

Ol' Yeller

No Depression definió al grupo: ‘Ol'Yeller es para la música americana lo mismo que comer con vino'. Y tampoco es que sean muy ortodoxos. El formato trío basa las canciones en la melodía de la voz conducida por acordes de guitarras. Eso sí, las canciones son muy buenas. Así, los comparan a Byrds y Green On Red, y vocalmente a Camper Van Beethoven.


Failer (2003)

CD: 17,40

Kathleen Edwards

Menudo debut. A sus 24 años, la canadiense ha sido descrita como una "joven Lucinda Williams", una "Ani DiFranco del alt.country" y una "Ryan Adams femenina". Y es que a pesar de su imagen campechana y su voz lánguida y susurrante, Kathleen se despacha a gusto con canciones sobre atracción sexual y traición. Su talento como compositora reluce en canciones de melodías irresistibles, entre el roots rock, el recuerdo de los Crazy Horse, el country rock y el folk. Con una habilidad especial para mezclar sonidos (cuerdas sinfónicas y pedal steel en la atmosférica "National Steel", o banjo y tres saxos en la enérgica "12 Bellevue"), no olvida la ironía en títulos como "One More Song The Radio Won't Like".


Time to Fall (2002)

CD: 17,50

Karen Matheson

La voz de un ángel

'Karen Matheson tiene una garganta que seguro que ha sido tocada por Dios' (Sean Connery)
La carrera de Matheson comenzó en 1984, grabando el primer disco de Capercaillie cuando todavía iba al colegio. Tras 9 discos se han establecido como 'la banda más excitante y vibrante que existe en el campo de la música celta' (Billboard), vendiendo más de un millón de discos en todo el mundo y realizando continuas giras. En 1996, tras su debut, participó en la serie de la BBC 'The Transatlantic sessions' grabando con Emmylou Harris, The MacGarrigles, Nanci Griffith, etc. En su segundo disco en tras el exitoso 'The Dreaming sea', incluye nuevas canciones de James Grant, Donald Shaw, Paul McGeechan y Bobby Henry, dos canciones gaélicas y una composición tradicional de Robert Burns en un disco en el que predomina la diversidad. Está producido por Donald Shaw y mezclado & masterizado por Paul McGeechan y Calum Malcolm (The Blue Nile). Entre los músicos participantes se incluyen varios de Capercaillie, Ewan Vernal, Michael McGoldrick, Tim O'Brien, Bobby Paterson, James Mackintosh y el BT Scottish Ensemble.

Who The Hell Is John Eddie (2003)

CD: 17,20

John Eddie

 

En los 80, Eddie era un rocker de Jersey en la estela de Springsteen, pero tras problemas con las discográficas y varios álbumes autoeditados permaneció en el limbo durante casi diez años. Su regreso, con la producción del veterano Jim Dickinson y colaboradores como Tift Merritt (voz), no podía ser mejor: a pesar de algunos tics a lo Bruce, se aprecia su evolución desde el roots rock a un country rock con referencias tanto a Steve Earle como a los Stones, al hillbilly y al rock & roll, al soul y al folk. Eso sin contar sus irónicas letras: irrevencias religiosas (Jesús toma copas con Santa Claus en "Jesus Is Coming"), problemas con la edad (ese "Forty" donde canta que "Bruce Springsteen tiene 53 jodidos años y los Stones están casi muertos"), y recuerdos autobiográficos ("Play Some Skynyrd").