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Surgidos en Santa Cruz, California, en 1985,
formaron parte del movimiento conocido
como indie–rock (junto a Sonic Youth,
Hüsker Dü o Black Flag), abanderados de
un “folk surrealista y absurdo”. Desde su
primer álbum “Take The Skinheads Bowling”
hasta este recopilatorio, C.V.B. siempre
han encandilado a sus seguidores con su
iconoclasta y desenfadado estilo musical,
Rock alternativo |
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“Ballad of the Broken Seas” (2006) fue el primer encuentro entre la escocesa Isobel Campbell, excomponente de Belle & Sebastian, y el norteamericano Mark Lanegan, antiguo líder de Screaming Trees y colaborador de Queens Of The Stone Age. Dos años después, la pareja reincide en este “Sunday at Devil Dirt”. Y aunque el álbum esté firmado por ambos, los papeles quedan perfectamente repartidos: mientras Isobel se encarga de la composición, arreglos, producción y armonías, Lanegan lleva la voz cantante, y nunca mejor dicho. No deja de ser una lástima que la presencia de la chica se limite a un bello susurro de fondo. “Sunday at Devil Dirt” es una colección de baladas polvorientas y amargas en la tradición del gótico sureño, por la senda del folk (“Seafaring Song”, “Salvation”), el country (“Keep Me In Mind Sweetheart”) y el blues ("Shotgun Blues”, donde podemos escuchar por fin a Isobel en su plenitud entre ruidos de disco picado). El contraste entre la voz grave de Lanegan y los trinos de Campbell lleva a sus momentos álgidos en “The Raven” (con vocación de Leonard Cohen), y la excelente "Come On Over (Turn Me On)”, una sensual balada a dúo que recuerda a unos Portishead de la primera época sin la parafernalia electrónica detrás. Americana |
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Cantautor canadiense de country folk, su dificultosa infancia en una granja, criado junto a sus ocho hermanos, marcó en cierta forma sus canciones crudas y narrativas. Desde su debut homónimo en 1980, Fred Eaglesmith ha grabado de forma intermitente, aunque eso no le ha impedido convertirse en un artista underground de culto en su país natal. En su nuevo disco, “Tinderbox”, se notan los rastros de artistas con quien ha sido comparado anteriormente: Woody Guthrie, Bruce Springsteen, Tom Waits, John Prine, T Bone Burnett y Steve Earle. Autodescrito por Eaglesmith como "dirt road gospel" (gospel del camino sin pavimentar), ofrece un recorrido por las raíces del country blues (ese "Shoulder to the Plough” con aires de canción de trabajo, “Worked Up Field”, “You Can't Trust Them”), y el gospel (“Fancy God”, el intenso “Tinderbox”, el telúrico “Killing Me” – como surgido de las entrañas del infierno - , o ese "I Pray Now” con coros y panderetas). El parecido con Tom Waits se acentúa en la dislocada "Sweet Corn”, con sus percusiones ruidosas y disonantes, la balada folk “Quietly”, la rugiente “Chain Gang”, "Get on Your Knees", y la arrastrada "The Light Brigade”. Entre las grabaciones de campo de Alan Lomax y la experimentación enloquecida del Waits más arriesgado, Eaglesmith ha conseguido un álbum absolutamente brillante. Dice su discográfica que este disco es un hito, no sólo para el artista sino para la música contemporánea, y que seguramente aparecerá en la lista de los diez mejores del año. Aquí no tenemos ninguna duda. Country/Folk/Americana |
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Curiosa reunión: el cantautor alternativo M. Ward y la actriz Zooey Deschanel coincidieron en el rodaje de "The Go-Getter" (2007), y el director Martin Hayens les convenció para que grabaran una versión del "When I Get To The Border" de Richard y Linda Thompson para la banda sonora de la película. La química entre ambos fue tan buena que, reconvertidos en She & Him, han debutado con “Volume One”. Aunque suene a tópico de otra-actriz-metida-a-cantante, Deschanel lleva años en la música y, de hecho, la mayoría de canciones del álbum están compuestas por ella. Y lo mejor de todo es que no sólo es una buena autora, sino una excelente intérprete. Con Ward en el papel de productor y discreto acompañante, Zooey lleva todo el peso de unas canciones que beben en el pop de chicas de los 60 (las brillantes “Why Do You Let Me Stay Here?”, “This Is Not A Test”, "I Was Made for You", o la spectoriana “Sweet Darlin'"), y en el countrypolitan más elegante y menos edulcorado (“Change Is Hard”, “Got Me”, o la bellísima balada "Take It Back", uno de esos clásicos que te pone la piel de gallina). Además, se atreve con tres versiones: el soul "You Really Got a Hold on Me" de Smokey Robinson (sólo con su voz, guitarra acústica y las armonías de Ward), el "I Should Have Known Better" de los Beatles reconvertido en exótico countrypolitan, y el cántico tradicional a capella “Swing Low, Sweet Chariot”. Olvida a Amy Winehouse y sus imitadoras, incluso a veteranas como Mary Weiss y Ronnie Spector. Lo que han hecho Zooey y Ward sólo puede etiquetarse de una forma: excepcional. Esperemos que ese título (volumen uno) sea el principio de una larga serie de trabajos. Pop |
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Fabuloso directo de Southside Johnny en el momento álgido de su carrera en 1978. Con su mejor banda, sus mejores canciones y su fabulosa sección de viento. Los Jukes en pleno esplendor, tocando canciones como This Time It's For Real, Love on the Wrong Side of Town, Trapped Again, The Fever, I Don't Wanna Go Home, When You Dance, Stagger Lee o Merry Xmas Baby.... sus clásicos eternos, incluyendo 5 canciones de Springsteen y 5 de Steve Van Zandt, más el clásico de Sam Cooke "Havin a Party" Una memorable orgía musical de la segunda banda más famosa de New Jersey! R&B/Soul/Rock |
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Nuevo disco de John Hiatt. Se edita el 25 de mayo.
DVD (en la edición limitada) con 6 temas en directo: Rock |
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Nuevo disco de Dan Baird. Se edita el 25 de mayo.
Rock También disponibles: |
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Pertenecen al mismo paquete de revisitadores del rock garajero y el blues más sucio y bronco que The White Stripes. Y la verdad es que, con una formación integrada por un cantante y guitarrista (Dan Auerbach) y un batería (Patrick Carney) poca cosa más podrían hacer. Sin embargo, en su quinto trabajo “Attack & Release” han querido ir más allá de lo obvio, y tal vez por eso han contado con los servicios de un productor aparentemente tan alejado de su habitual propuesta ruidosa como Danger Mouse, conocido por sus producciones para Gnarls Barkley y Gorillaz, y por “The Grey Album”, esa audacia que fundía al raper Jay-Z con los Beatles. Aunque de hecho, fue el productor quien se acercó a los Black Keys: Mouse había trabajado con el legendario Ike Turner en el “Demon Days” de Gorillaz, y la idea era que hicieran un disco juntos, pero su muerte lo impidió. Una lástima, aunque oído el resultado resulta un poco difícil imaginar como habría encajado el ex marido de Tina. Con más instrumentos de lo habitual (órgano, piano, sintetizador), e invitados como el guitarrista Marc Ribot y el tío de Patrick, el clarinetista y flautista Ralph Carney (ambos veteranos de la banda de Tom Waits), y la joven cantante de bluegrass Jessica Lea Mayfield, el dúo de Akron consigue abrir su sonido y romper con su estética de “piñón fijo” en temas más sutiles y elaborados como "Psychotic Girl", “Lies” (una balada soulera más “clásica”), "So He Won't Break” o "Same Old Thing”. En cambio, recurren al blues rock pesado y denso en “I Got Mine” y “Strange Times”. La actual dicotomía de los Black Keys queda reflejada en ese “Remember When”, con una cara A en clave de balada y una cara B garajera y ruidosa. Blues rock |
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Nuevo disco en directo de Joe Ely, acompañado de Joel Guzman. Duo acústico. Americana |
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Nuevo disco de Keith Urban recogiendo sus mejores canciones. Empieza con una versión de "Romeo's Tune" de Steve Forbert. Country/Rock |
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Nuevo disco de Steve Wynn. Puedes oirlo en su página en My Space. Rock |
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No es el primer caso (ni seguramente será el último) de un militar metido a músico: mira si no a James Blunt. El cantautor de Atlanta Shawn Mullins servía en el ejército cuando editó su primer cassette homónimo en 1989, y después de publicar “Everchanging World” en 1991, dejó la armada para dedicarse a la música a tiempo completo. Su último trabajo es “honeydew”, un título con minúsculas para un trabajo mayúsculo. Y es que Mullins demuestra ser un perfecto storyteller con sus relatos de vagabundos, trabajadores del ferrocarril y viajantes, en los que no faltan referencias a historias reales (“The Ballad of Kathryn Johnston”, basada en la noticia de una anciana de un barrio conflictivo de Atlanta que disparó contra unos policías que irrumpieron en su casa en busca de traficantes, a los que confundió con delincuentes), o críticas a la guerra de Irak (la balada "For America"). Mullins se mueve bien entre el rock americano con raíces de estribillo perfecto (“All in My Head”, o ese "Cabbagetown", con la voz de Kasey Chambers), el country rock (“Home”), el folk más acústico (“Fraction of a Man”), y las inflexiones soul ("Leaving All Your Troubles Behind”) y jazzy (la excelente “Rewind The Years”). Pero donde más destaca es en el country blues, con ese "Homeless Joe” de ímpetu funk con el vozarrón soulero de Francine Reed (colaboradora habitual de Lyle Lovett) y una espectacular slide, y ese "See That Train” con sonidos a lo chain gang y coros que imitan a un tren. Shawn Mullins hizo bien en dejar las armas. De lo contrario, nos habríamos perdido a un gran cantautor de Americana. Americana |
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Nuevo disco de esta grandísima banda. La voz de Lisa suena más fuerte que nunca sobre los ya míticos guitarrazos de la banda. Once trallazos de soul-punk para no parar de bailar. Hard Rock |
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El infatigable Deke Dickerson vuelve fiel a su estilo y entrega un disco impoluto y perfecto, de rock de raíces. No se aparta ni un milímetro de su receta, lo cual, en este caso, no es malo. Del rock'n'roll clásico al bluegrass pasando por el mejor hillbilly las canciones, redondas, se suceden, dejando un regusto placentero y rezumando buen rock por los cuatro costados. Alguien dijo aquello de "rock'n'roll is here to stay". Dickerson es una infalible garantía de que eso es así. Rock'n'roll |
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Muchos recordarán a Jeff Healey por su aparición en la película de Patrick Swayze “Road House” (1989), tocando explosivo blues rock en un garito mientras el actor repartía galletas. Su impactante imagen de guitarrista ciego sentado con el instrumento sobre sus rodillas pronto se hizo famosa. Pero más allá de su popularidad de guitar hero poco ortodoxo, cimentada con su trío The Jeff Healey Band en álbumes como el debut "See the Light" (1988), el canadiense tenía otros amores musicales. Así, tras "Get Me Some" (2000), decidió dar un giro a su carrera y dedicarse al jazz de los años 20 y 30, al frente de The Jazz Wizards. “Mess Of Blues” es muy importante por varios motivos: por ser su vuelta al blues tras ocho años, y por haberse editado un mes antes de su prematura muerte a los 42 años el pasado 2 de marzo, tras perder su sempiterna lucha contra el cáncer que le dejó ciego cuando era un niño. Healey concibió el álbum como una colección de diez temas elegidos entre los que consideraba “favoritos del público”. Por tanto, versiones para todos los gustos. Cuatro de ellas fueron grabados en directo en Londres y en su local Jeff Healey's Roadhouse en Toronto, dando cuenta de su potencial en vivo: el arrollador blues boogie "I'm Torn Down" de Sonny Thompson, el slow "How Blue Can You Get", el "Like a Hurricane" de Neil Young, y el "Sittin' on Top of the World". El resto, acompañado por la banda de su club, tan ecléctico como efectivo: el blues funk “Sugar Sweet”, el "Jambalaya" de Hank Williams (realzando la rítmica de Nueva Orleans), el himno "The Weight" de The Band, el sensual "Mess O' Blues" de Doc Pomus (con un piano magnífico), el acelerado boogie "It's Only Money" compuesto por su pianista Dave Murphy, y el arrollador y saltarín jump blues "Shake, Rattle and Roll". Es probable que, como suele ocurrir tras la muerte de un artista, aparezcan en el futuro otras grabaciones con material inédito de Healey, pero dudamos que ninguna sea tan buena como este “Mess Of Blues”, un magnífico epitafio para recordar a este guitarrista. Blues |
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La gran leyenda del country regresa con un esperado trabajo donde colaboran
Elvis Costello,Tom T. Hall, Jeff Tweedy,Tift Merritt, Will Oldham… Country |
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Cañonazo de rock! Power-pop furioso desde Australia que llega de la mano de los portentosos City Lights,que ya brillaban con su album de debut "Escape from Tomorrow". Sobran las palabras: mira este vídeo, escucha su melodía, acompañada de riffs furiosos... glorioso.
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El gesto le ennoblece: en la portada de “On Your Sleeve”, Jesse Malin parece quitarse el sombrero, con una tienda de vinilos como escenario. ¿Una metáfora de esta colección de versiones? ¿Una muestra de respeto hacia los intérpretes originales? En su nuevo trabajo, grabado en siete días, el cantante neoyorquino aborda versiones para todos los gustos, incluso de algunos de sus artistas favoritos: cantautores clásicos como Tom Waits, Jim Croce y Neil Young; grupos contemporáneos como The Hold Steady y The Kills; iconos punk como The Ramones y The Clash; sin olvidar a los indispensables en cualquier colección mainstream, como Lou Reed, The Rolling Stones, Sam Cooke, Paul Simon o Elton John. Lástima que no haya incluido versiones de sus amigos Ryan Adams y Bruce Springsteen, o de su admirado Steve Earle. En general, Malin se muestra fiel y respetuoso a los originales: es el caso de “Walk On The Wild Side”, “Harmony”, “Wonderful World”, o el “Everybody's Talking” de Harry Nilsson, por poner algunos ejemplos. Más resultona es su revisión marcada por el ímpetu power pop de "Looking For A Love” (despojada de la placidez country), la relectura sin tics stonianos de “Sway”, la potenciación del gancho pop de "Gates Of The West” y el espíritu juguetón de “Do You Remember Rock And Roll Radio”. Al final, uno se queda con la duda: ¿Jesse se quita el sombrero o se lo pone, como si quisiera meterse en la piel de sus homenajeados? 1. Looking For A Love (Neil Young)
2. Rock And Roll Radio (Ramones)
3. Sway (Rolling Stones)
4. Russian Roulette (Slime)
5. Gates Of The West (Clash)
6. Me And Julio Down By The School Yard (Paul Simon)
7. You Can Make Them Like You (The Hold Steady)
8. Walk On The Wild Side (Lou Reed)
9. Harmony (Elton John)
10. Rodeo Town (The Kills)
11. Wonderful World (Sam Cooke)
12. Operator (Jim Croce)
13. I Hope I Don't Fall In Love (Tom Waits)
14. Everybody's Talking (Harry Nilsson) |
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Primer disco en directo del grupo de Jon Langford, con 16 temas grabados en Chicago, muchos de ellos de sus primeros discos. |
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Seis años después de su último álbum “England, Half English” (Cooking Vinyl, 2002), el
cantautor británico publica “Mr. Love & Justice” (Cooking Vinyl, 2008).
12 nuevos temas producidos por Grant Showbiz e interpretados por la banda de Bragg, The
Blokes, formada por el célebre Ian McLagan (Hammond y piano), Ben Mandelson (guitarra y
bouzouki); Lu Edmonds (guitarra y coros); Martyn Barker (batería) y Simon Edwards (bajo).
En el disco también encontramos una colaboración de lujo, la del legendario Robert Wyatt,
vocalista invitado en el tema “I Keep Faith” grabado en South Thoresby (Lincolnshire). Una
participación que surge de una curiosa coincidencia mientras Bragg estaba en el barrio de
Wyatt buscando ruibarbo fresco para una tarta. Finalmente Bragg invita a Wyatt al estudio
después de la búsqueda del vegetal, “No lo había vuelto a ver desde lo de Red Wedge en 1986
(la iniciativa juvenil del Labour Party entonces). |
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Desde “Back on Top” (1999), Van Morrison no componía absolutamente todas las canciones de un álbum. En sus posteriores trabajos alternó material propio con versiones, como en su último “Pay The Devil” (2006), donde se atrevió con un repertorio country. Por eso este “Keep It Simple” es uno de los discos más personales del irlandés. El título es lo bastante significativo: “mantenlo simple”. O lo que es lo mismo, si una cosa funciona, ¿por qué cambiarla o complicarla? Y es que en el álbum número 35 de su carrera, el León de Belfast toca todos los palos que le han influido y han marcado su obra: rhythm & blues (“How Can A Poor Boy?”), soul (“End Of The Land”), country (“Song Of Home”), gospel ("Behind the Ritual"), y jazz ("Don't Go to Nightclubs Anymore", una especie de réplica del clásico "Don't Get Around Much Anymore" de Duke Ellington, para su lucimiento como crooner). Y luego están esas canciones inconfundibles, marca de la casa, donde confluyen todas esas musas (“That's Entrainment", “School of Hard Knocks”). Algunos han criticado “Keep It Simple” por ofrecer más de lo mismo. De acuerdo, tal vez no hay sorpresas, pero cuando tienes el talento de Van, eso no importa. Además, si incluye joyas del calibre de “No Thing”, todo un clásico desde la primera escucha, no hace falta añadir nada más. Y es que Morrison es mucho Morrison. Blues/Soul |
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"Here's to Being Here" llega tres años después de su separación del supergrupo Broken
Social Scene. El cantautor de Toronto muestra un amplio abanico de registros
consiguiendo que la trillada etiqueta Americana se quede corta a la hora de definir un
estilo que abarca desde la polvorienta estela del folk 70’s de Dylan, pasando por
brillantes giros propios de los Rolling Stones del “Sympathy for the devil” y una sección de
teclado que recuerda por momentos a la Steve Miller Band, todo ello sonando
exquisitamente minimalista. |
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Además de recopilar lo mejor de la extensa carrera del líder y fundador de Jason & The Scorchers, este doble álbum incluye un CD repleto de temas inéditos y caras B. |
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Tift Merritt ha sido catalogada a menudo como una artista country, y tal vez ha llegado el momento de dejar esa etiqueta atrás. Y es que desde su anterior “Tambourine” (2004), han pasado algunas cosas, como un cambio de discográfica y una estancia en París. Reconozcámoslo: en su tercer álbum “Another Country”, producido como el anterior por George Drakoulias (Black Crowes, the Jayhawks), la cantautora tejana se acerca sigilosamente al country y al folk en canciones como la deliciosa "Something to Me" o “Hopes Too High”, pero ahí queda todo. Porque ese “otro country” del título puede interpretarse de varias maneras: como una referencia a su sonido actual, o como un recuerdo de su experiencia en Francia. Y es que como en una secuela de “Tambourine”, en “Another Country” Tift abraza el soul sin complejos: en ese "Morning is My Destination" a lo Dusty Springfield, en "I Know What I'm Looking for Now", en la balada “Tender Branch” y, ya sin disimulos, en el trallazo sesentero "Tell Me Something True". Para el final, Merritt nos reserva otra sorpresa: la excepcional balada jazzy "Mille Tendresses", interpretada en francés, un guiño a su periplo parisino. A diferencia de lo que algún crítico graciosillo ha escrito, “Another Country” no es el mismo country de siempre, es algo mucho más interesante. Country-Soul |
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Dice Otis Taylor: “El banjo ha estado muy estrechamente asociado a los cantantes folk y a los músicos bluegrass. A través de los años, el instrumento ha perdido el contacto con sus raíces, y sólo intento restablecer esa conexión”. Y es que con “Recapturing the Banjo”, el músico de Chicago ha pretendido explorar las raíces profundas de un instrumento que tiene su origen en África y llegó a América a través de los esclavos, y también rendir tributo a virtuosos como Gus Cannon e Ikey Robinson. Para ello, en su noveno álbum ha congregado a un puñado de colegas revivalistas del blues como Keb' Mo', Corey Harris, Alvin Youngblood Hart, Guy Davis y Don Vappie. “Recapturing the Banjo” ofrece una muestra de los distintos tipos de música que pueden hacerse con uno o varios banjos. Hay country blues ("Ran So Hard the Sun Went Down", “Prophet's Mission”, “Bow-legged Charlie” o “Absinthe”), acercamientos al soul (el excelente “Live Your Life”, con trompeta jazzy y armonías femeninas, o "The Way It Goes"), y blues más actual (“Simple Mind”, “The Million Slaves”). De todas formas, y dejando aparte el material contemporáneo compuesto por Taylor y sus colegas, lo mejor son las versiones: el sonido retro de los tradicionales "Deep Blue Sea", "Little Liza Jane" o el exquisito “Les Ognons” (en francés, y de nuevo con la aportación de trompeta), o del "Walk Right In" de Gus Cannon, al estilo jug band. En palabras de Taylor, “quería hacer un álbum que fuera históricamente significativo, pero al mismo tiempo no quería que fuera demasiado académico. No es una lección de historia, sólo queríamos reconectar la música con la gente que la trajo aquí por primera vez”. Sin duda, lo ha conseguido. Blues |
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Sin duda, Marah cuenta con un nutrido grupo de seguidores en nuestro país. Por algo grabaron su anterior disco en directo “Sooner or Later in Spain” (2006) en un concierto en Mataró. Y si a ello le unimos el hecho de contar con admiradores tan entusiastas como los escritores Nick Hornby y Stephen King o el mismísimo Bruce Springsteen, se comprende mejor su carácter de banda de culto. Con “Angels of Destruction!”, el grupo liderado por los hermanos Dave y Serge Bielanko deja claro por qué es una de las mejores formaciones de rock actuales. Y con su nueva adquisición, la teclista y corista Christine Smith, todavía han enriquecido más su sonido. En su nuevo disco, Marah nos regala rock & roll directo y rotundo: "Old Time Tickin' Away”, el fantástico "Coughing Up Blood" con sus vistosos coros en el estribillo, el stoniano “Angels of Destruction!”, o ese "Wilderness" que culmina con gaitas escocesas y un tema oculto con metales dixie. Pero eso no es todo, como lo confirman el roots rock de toques western "Angels on a Passing Train", el rockabilly "Wild West Love Song", el blues gospel "Jesus in the Temple", el poderoso folk rock “Songbirdz”, el pop redondo "Santos De Madera", o ese “Can't Take It With You…”, de nuevo con reminiscencias dixieland con su banjo y sus metales. Marah han sido comparados a menudo con Springsteen, Dylan y Van Morrison, pero con este álbum la banda de los hermanos Bielanko ha superado esas referencias con un trabajo personal y, sobre todo, muy atractivo. Rock
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En 2005, Jackson Browne publicó “Solo Acoustic Vol. 1”, un disco que documentaba su aclamada gira acústica en solitario con la que ha recorrido los escenarios del mundo en los últimos tiempos. Ahora, tres años después, el norteamericano reincide con “Solo Acoustic Vol. 2”, donde recoge otras doce canciones escogidas en esos conciertos, complementadas con algunas introducciones habladas. Como su antecesor, y en ese formato íntimo con el único acompañamiento de guitarra acústica o piano, el álbum captura la estrecha relación de Jackson con su público. Browne recuerda sus inicios con "Something Fine” (de su debut homónimo de 1972) y "Redneck Friend” (de "For Everyman”,1973), aunque se centra más en canciones de sus trabajos más recientes, posteriores a “Hold Out” (1980). Así, interpreta "In The Shape Of A Heart" (de "Lives in the Balance”,1986), “Enough of the Night” (de “World in Motion”,1989), “Sky Blue and Black” y “All Good Things” (de “I'm Alive”,1993), “Alive in the World” (de “Looking East”,1996), y presta especial atención a su ultimo trabajo en estudio, “Naked Ride Home” (2002), con cuatro temas: “Never Stop”, "The Night Inside Me”, "Casino Nation”, y "My Stunning Mystery Companion". Además, recupera el "Somebody's Baby" de la banda sonora de “Fast Times at Ridgemont High” (1982). En cualquier caso, “Solo Acoustic Vol. 2” es un álbum necesario para todos los seguidores de Jackson Browne y, en especial, para quienes tengan ya el anterior volumen. Rock |
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Desde “Lions” (2001) y su separación un año después, los Black Crowes no habían publicado nuevas canciones. Eso sí, antes de llegar a su esperado y reciente trabajo “Warpaint”, el grupo de Atlanta se reunió en 2005 y sufrió varios cambios de componentes, el más sonado con la incorporación del guitarrista de North Mississippi Allstar Luther Dickinson. En su séptimo álbum en estudio, el primero publicado en su propio sello Silver Arrow Records, la banda de los hermanos Chris y Rich Robinson nos da una buena muestra de lo que mejor sabe hacer: ese grasiento rock sureño con ecos stonianos y voluntad de himno, presente en trallazos como "Goodbye Daughters of the Revolution”. A veces, los Black Crowes aderezan su southern rock con guiños psicodélicos ("Movin' on Down the Line", o “Evergreen”, más cerca de lo que haría un Lenny Kravitz en estado de gracia). Otras, construyen grandes baladas country rock, como "Oh Josephine" y “Locust Street”. Y, por si fuera poco, le dan al blues sin contemplaciones, como en el slow "Walk Believer Walk", o en el rural y ortodoxo "God's Got It" de Reverend Charlie Jackson, para acabar con un sorprendente "Whoa Mule" que se abre como un cántico gospel a capella. Se han hecho esperar, pero los Black Crowes han vuelto con un disco que mantiene viva su llama como una de las bandas de southern rock más potentes. |
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Tras su brillante debut “If We Can't Trust the Doctors” (2004), los Blanche colaboraron con Loretta Lynn en su álbum “Van Lear Rose” (2004) producido por Jack White, fueron de gira con los White Stripes y Calexico, y dos de sus componentes (Dan y Tracee Miller) aparecieron en la película “Walk the Line” interpretando a Luther Perkins y su mujer. Todo esto retrasó la aparición de su segundo disco, este “Little Amber Bottles”. Como es habitual, una de las grandes bazas de Blanche son esos dúos del matrimonio formado por Dan y Tracee, evocadores de Lee Hazlewood y Nancy Sinatra. Así, canciones como “I'm Sure Of It” o "A Year from Now" mezclan la estructura del pop melodramático de los 60 con instrumentación bluegrass, como si Phil Spector luciera un Stetson o los Raveonettes revisitaran el country. En “No Matter Where You Go” (con Isobel Campbell), se pueden seguir las huellas de Kurt Weill y Leonard Cohen, mientras que “Last Year's Leaves” es un western eléctrico según los White Stripes. Los Blanche más tradicionales aparecen en la oscura murder ballad "The World's Largest Crucifix", el cántico gospel “Oh Death, Where Is Thy Sting?”, el bluegrass "I Can't Sit Down" y, curiosamente, la versión del "Child of the Moon" de los Rolling Stones, convertido en un vals country de manual, con pedal steel protagonista. Ahora sólo queda esperar que Blanche no tarden tanto en sacar un nuevo trabajo. Lo estaremos esperando ansiosos.Americana
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Dice Jim White que 'transnormal skiperoo' “es un nombre que inventé para describir un extraño y nuevo sentimiento que he experimentado tras años de sentirme perdido, solo y maldito”. Ese curioso nombre da título a su nuevo trabajo, el primero desde "Drill a Hole in That Substrate and Tell Me What You See” (2004). El cuarto álbum del cantautor, producido por Joe Pernice (Pernice Brothers) es un reflejo de ese estado de ánimo, lo que se traduce en un sonido algo más luminoso y alejado de las sombras góticas de sus obras anteriores. A eso contribuye también la nómina de colaboradores: la banda Ollabelle, Tucker Martine y Laura Veirs, Don Chambers & Goat, el dúo bluegrass Jeff & Vida, y el percusionista Mauro Refosco de Forro In The Dark (el grupo que colabora en el “Washington Square Serenade” de Steve Earle). Como es habitual, White sigue a la búsqueda de un sonido propio cimentado en las raíces del folk, el country, el gospel, el blues, y el pop. En esta ocasión, los mayores aciertos los encontramos en el soul funk de "Crash Into the Sun" (con una base rítmica más moderna, con loops, coros y guitarra blues, al estilo de unos Alabama 3) y "Fruit of the Vine", y en el country blues más rural de "Take Me Away" y ese "Turquoise House" algo retro. Aunque parezca tan excentrico como siempre, en esta ocasión Jim White nos ha regalado su álbum más “normal” y ortodoxo en cuanto a sonido, sin que su calidad haya mermado. Americana
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Que una chica tan guapa y fina como Elizabeth Cook titule su nuevo disco con un expresivo “Balls” (Cojones), no deja de tener su gracia. Pero es que para hacer lo que ella hace en una industria dominada por el country pop más degradado, eso es lo que hay que tener. En su cuarto álbum, producido por Rodney Crowell y con colaboradores como Tim Carroll, Harry Stinson y Kenny Vaughan, la hija de un contrabajista que fue enchironado por destilar alcohol clandestino no se anda por las ramas con esos sonidos blandengues que tanto gustan al Nashville actual. Por el contrario, Cook lanza continuas declaraciones de principios: desde ese "Times Are Tough in Rock 'n' Roll" (un hillbilly campestre con banjo, violín y arpa de boca donde canta "All my feelings, all my fears/Were confirmed with Britney Spears"), al "Sometimes It Takes Balls to Be a Woman", un título que parece una perversión de la frase “Sometimes it's hard to be a woman” del “Stand By Your Man” de Tammy Wynette. Elizabeth se mueve con soltura en el honky tonk (los excepcionales “Don't Go Borrowing Trouble” y "What Do I Do"), el rockabilly a lo Wanda Jackson ("He Got No Heart"), el bluegrass (“Gonna Be”, o el vals "Rest Your Weary Mind", a dúo con Bobby Bare Jr), el folk bucólico digno de una Emmylou o una Dolly ("Mama's Prayers") y los cuentos góticos ("Down Girl", con Nanci Griffith y Rodney Crowell). Su talento es tan grande que sólo interpreta un par de versiones: el “Always Tomorrow” de Tim Carroll, y el "Sunday Morning" de Velvet Underground, reconvertido en balada folkie. Tras oír “Balls”, se entiende mejor por qué Elizabet Cook fue expulsada de Warner después de grabar un solo disco. Demasiado talento y demasiado carácter para ser lanzada como un producto mediocre más. Country
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Nuevo disco de Elliott Murphy: a la venta el 14 de marzo. Rock
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La comparan a Gillian Welch, Lucinda Williams, Jolie Holland y Be Good Tanyas, y lo cierto es que tiene algo de todas ellas. Aunque sus mayores influencias son Bessie Smith y Billie Holiday, y eso también se nota. Y es que Eilen Jewell, en “Letters From Sinners & Strangers” -su tercer álbum si contamos su primera maqueta en directo “Nowhere in No Time” de 2005-, tiene una especial habilidad para mezclar el folk con el jazz primitivo, y salir airosa. Con un acompañamiento básicamente acústico, la cantante pasa del country folk de "Rich Man's World" o "In the End" al sensual jazz retro de "High Shelf Booze" (con clarinete incluido) y el western swing "Heartache Boulevard" (con violín protagonista), del hillbilly acelerado de "Blue Highway" a un "Too Hot to Sleep" con aroma a clásico, o un “How Long” “inspirado por las palabras de Martin Luther King”. Y eso son sólo algunas de sus propias composiciones. En el apartado de las versiones, Eilen se atreve con el "Dusty Boxcar Wall" de Eric Andersen, la deliciosa balada "Thanks a Lot” de Charlie Rich, el "Walking Down the Line" de Bob Dylan, y el blues tradicional "If You Catch Me Stealing", con formato rockabilly. Si todas las cartas de pecadores y extraños son tan apasionadas como las de Eilen Jewell, bienvenidas sean.
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Ha sido descrita como la colaboración musical de la década, y no es para menos. Porque reunir en un mismo disco al cantante de Led Zeppelin Robert Plant y a la superestrella del bluegrass Alison Krauss podría haber sido un rotundo fracaso y, sin embargo, “Raising Sand” es una joya. El responsable de que este disparatado invento haya funcionado no es otro que el genial músico y productor T-Bone Burnett, encargado además de reunir a una excelente banda en la que se encuentran, entre otros, Marc Ribot, Norman Blake, Dennis Crouch, Jay Bellerose, Mike Seeger, Greg Leisz, y Patrick Warren. En esta colección de versiones, Krauss y Plant se reparten los papeles. Aunque la mayoría de veces interpretan a dúo combinando a la perfección sus voces, también se reservan sus momentos de protagonismo por separado: la cantante en la preciosa "Sister Rosetta Goes Before Us" de Sam Phillips (de atmósfera entre cabaretera y zíngara), la balada country "Through the Morning, Through the Night" de Gene Clark, el "Trampled Rose” de Tom Waits, o el rockabilly blues "Let Your Loss Be Your Lesson" de Little Milton Campbell. Por su parte, el vocalista de Led Zeppelin asume el papel de solista en el "Polly Come Home" de Gene Clark, el "Fortune Teller" de Naomi Neville (con una cadencia latina como si la interpretaran Los Lobos), el "Nothin'" de Townes Van Zandt, y su propio "Please Read the Letter” (en clave de bluegrass moderno). Juntos, Krauss y Plant brillan en el sinuoso y misterioso "Rich Woman", la atmosférica balada country "Killing the Blues" de Rollie Salley, el rockabilly "Gone Gone Gone (Done Moved On)" de Everly Brothers, el "Stick with Me, Baby" de Mel Tillis (al estilo de los grupos vocales de los 60), y el cántico gospel "Your Long Journey”. Lo que a priori parecía uno de los proyectos más inesperados e improbables de los últimos tiempos - juntar en un mismo estudio al gritón metalero y a la angelical campesina - , se ha perfilado como una de las mejores ideas que la industria discográfica ha tenido en décadas. Sólo por eso, “Raising Sand” merece pasar a la historia. Americana
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A Alela Diane le gusta hacerlo todo con sus manos. Y es que tras el autoproducido “Forest Parade”, esta cantautora norteamericana de 23 años criada en la ciudad de Nevada City (la misma de Joanna Newsom) por unos progenitores músicos, grabó su segundo álbum “The Pirate's Gospel” en el estudio casero de su padre, se encargó de hacer las portadas e incluso las 650 copias que luego vendía en sus conciertos. Eso fue en 2004, hasta que tres años después llamó la atención de la industria y se publicó una nueva versión remasterizada de “The Pirate's Gospel”. Alela escribió las canciones del disco durante un viaje por Europa, en una época en la que su estado de ánimo no era precisamente alegre: sus padres se habían divorciado, habían vendido su casa de Nevada City y ella se encontraba sin un lugar al que pudiera considerar su hogar. “The Pirate's Gospel” refleja todos esos cambios en la vida de la cantautora, mediante unas letras en las que se mezclan el recuerdo de su familia con situaciones oníricas. Para Alela, cantar es algo tan natural como respirar, y por eso no necesita demasiados adornos: con su voz cálida y un escueto acompañamiento de guitarra acústica o banjo le basta, aunque a veces recurre a elementos sencillos como tímidas palmadas y canturreos ("The Pirate's Gospel”), la sonoridad de las palabras ("Clickity Clack”) o el silbido ("Foreign Tongue”). Sin ninguna pretensión, sólo por el simple placer de hacer música, Alela Diane elabora un folk artesanal en el que no faltan las referencias al bluegrass y al gospel y que si resulta especialmente atractivo es por su sencillez y belleza. Folk |
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“Para expandirte, debes arriesgarte. Como me he arriesgado en todos los álbumes que he grabado, éste es una progresión lógica de todo lo que he hecho. En lugar de tocar blues de guitarra de 12 acordes una y otra vez, hay canciones bluesy, soul, funk, rhythm & blues y un par de cosas rock”. Así describe Bernard Allison “Chills & Thrills”, el decimosegundo disco de su carrera. Y es algo que dice mucho a su favor: siendo como es hijo de una leyenda del blues (Luther Allison), podría haberse dedicado a vivir de rentas y a grabar blues corriente y moliente. Bernard potencia su sonido funk blues característico con la demoledora presencia de Eric Gales a la guitarra rítmica, en tremendos trallazos como “Groove With Me”, “Heart of St. Paul”, el hendrixiano “When I'm Gone”, “Just My Guitar And Me” (con una espectacular demostración de su técnica con la slide), y la canción que da título al álbum. El guitarrista baja el volumen en el rhythm & blues “So Devine” (con protagonismo de saxo), el elegante “Missing Tyrone” (con la vista más puesta en Steely Dan que en B.B.King) y en “Compromising For Your Need”, todos ellos con matices más soul. Y como es habitual en todos sus trabajos, no puede faltar una versión de su padre Luther, en este caso un “Serious” por partida doble (en una versión con coros femeninos y en otra más “desnuda”). Bernard también adapta el vacilón “Boogie Man” de Freddie King, y el slow “That's Why I'm Crying” de Magic Sam. Mientras existan músicos como Bernard Allison que piensen que el blues puede arriesgarse y evolucionar, el estilo tendrá un futuro.Blues/Funk
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Apabullante banda sonora del film "I'm Not There" (sobre la vida de Bob Dylan). En este doble álbum encontramos canciones de Dylan versionadas por un elenco impresionante de artistas: Eddie Vedder, Jeff Tweedy, Sonic Youth, Yo la Tengo, Sufjan Stevens, Mason Jennings, John Doe, The Hold Steady, Ramblin' Jack Elliott, Calexico, Tom Verlaine, Lee Ranaldo, Willie Nelson, Cat Power, Iron & Wine, Los Lobos, Roger McGuinn, Antony and the Johnsons, etc. Rock
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Según Patterson Hood, el líder de Drive-by Truckers, las canciones de su nuevo álbum “Brighter Than Creation's Dark” van “del sonido country antiguo a una fuerte influencia de rhythm & blues. Algunas canciones son más relajadas que cualquiera que hayamos grabado antes y algunas más duras. Al final, todo es rock & roll.” Lejos de contradecirle, hay que darle la razón: el nuevo disco del grupo de Atlanta tras “A Blessing and a Curse” (2006) tiene muchos más matices que alguno de sus trabajos anteriores. A nivel interno, la marcha de Jason Isbell ha sido resuelta de forma brillante con el nuevo guitarrista y pedal steel John Neff, y el mayor protagonismo de la bajista Shonna Tucker, junto con colaboraciones como la del veterano Spooner Oldham, enriquecen el conjunto. En “Brighter Than Creation's Dark” encontramos country rock del bueno ("Two Daughters and a Beautiful Wife" (con bellas armonías vocales y el sonido omnipresente del banjo), "Daddy Needs a Drink", "Bob"), rock sureño (“3 Dimes Down”, “Self Destructive Zones”), country folk de sonido más acústico (el luminoso "Perfect Timing"), y hasta honky tonk cercano a la ortodoxia ("Lisa's Birthday”, "Checkout Time in Vegas"), entre ecos del Neil Young más acerado ("The Righteous Path") y mensajes más o menos políticos ("That Man I Shot", sobre un soldado que ha vuelto de Irak y no puede olvidar al hombre al que mató en combate). Como dice Hood, tal vez es sólo rock & roll, pero nos gusta. Country/Rock
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Desde que rompió su relación profesional con el excelente guitarrista y mejor productor Pete Anderson, Dwight Yoakam ha deambulado con álbumes que no podrían calificarse precisamente de excelentes, aunque tampoco de decepcionantes. Simplemente, no alcanzaban la brillantez de sus primeros trabajos. Pero su nuevo disco “Dwight Sings Buck” es otra cosa. Cuando surgió en los años 80 al frente de los nuevos tradicionalistas, Yoakam enseguida fue considerado como el heredero del Bakersfield Sound creado por Buck Owens. Y claro está, acabó colaborando con su héroe en "Streets of Bakersfield". Así que si hay alguien autorizado para sacar un álbum de versiones de Owens, ése es Dwight; además, la muerte del veterano en 2006 fue la excusa perfecta para rendirle un homenaje. Producido por el propio cantante, y con un sonido bastante tradicional en el que la pedal steel campa a sus anchas, “Dwight Sings Buck” nos devuelve al Yoakam más purista, el rey del honky tonk trotón de Bakersfield (“My Heart Skips A Beat”, “Foolin' Around”, "I Don't Care", "Act Naturally", "Under Your Spell Again"). Tampoco olvida las inflexiones vocales de su otro gran héroe, Elvis Presley, en "Above and Beyond” y "Down on the Corner of Love". Y sobre todo, supera la prueba de fuego al abordar con maestría grandes baladas de Owens como "Cryin' Time" y "Together Again". Más que un simple divertimento, Dwight Yoakam ha grabado un homenaje y, a la vez, un sincero agradecimiento a uno de los personajes que más le han influido.Country
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El reputado guitarrista y compositor Jason Isbell , miembro de Drive By Truckers (DBT) , lanza su debut en solitario en el sello New West. Con evidentes elementos de rock, blues y soul, "Sirens Of The Ditch" consta de 11 temas firmados por Isbell que van desde la apertura rockera de “Brand New Kind Of Actress ” a la ternura de “Dress Blues”, y que dejan constancia de la destreza compositiva de Jason, ya palpable en temas de los DBT como “Danko/Manuel” y “Outfit.” Rock
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Es todo un misterio por qué Willy DeVille no ha conseguido el éxito que se merece en Estados Unidos y, en cambio, es una figura de culto en Europa. Ellos se lo pierden. Y eso, que no deja de hacerle guiños a su país natal: por ejemplo, su nuevo disco “Pistola”, el primero en estudio desde “Crow Jane Alley” (2004), se ha editado en el viejo continente el 4 de febrero, el día que empiezan los festejos de Mardi Gras en Nueva Orleáns. Producido de nuevo por John Philip Shenale, y con las colaboraciones entre otros de Davey Faragher y Pete Thomas de los Imposters de Elvis Costello, y The Valentine Brothers a los coros, “Pistola” pone en evidencia, una vez más, que Willy está en mejor forma artística que nunca. El influjo de Nueva Orleáns está más que claro en el brillante y sensual funk a lo Meters de “Been There, Done That”, la letanía de brass band de funeral de “The Band Played On”, y el pantanoso “You Got The World In Your Hands”, evocador del Dr. John más vudú. En el arrastrado y pendenciero blues rock “So So Real” resuenan los ritmos stonianos, mientras que la melodramática balada “I Remember The First Time”, con su toque hispano de guitarra y castañuelas, recuerda el sonido de Phil Spector de “Spanish Harlem”. La nota curiosa la ponen dos temas recitados: uno, “The Mountains of Manhattan”, con un fondo de folklore indio americano con flauta y tambores; el otro, “Stars That Speak”, con efectos de sonido de pasos y guitarras fronterizas, y la voz grave de DeVille declamando “hay un parque en algún lugar, quizá en New York, quizá en Barcelona…” Al parecer, el cantante compuso este tema en 1980, cuando estaba en París para grabar “Le Chat Bleu”. La única versión del álbum es el “Louise” de Paul Siebel, un two step country muy ortodoxo, con la pedal steel a sus anchas. Pese a los escépticos que auguran el declive artístico de Willy DeVille, los disparos de “Pistola” son más que certeros, y prueban que su puntería artística no sólo permanece inalterable, sino que mejora con el tiempo. Blues/Rock
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Hay momentos que parecen irrepetibles. Hace veinte años, The Cowboy Junkies se plantaron en una iglesia de Toronto (The Church of the Holy Trinity), y en un solo día y con un único micrófono grabaron el álbum “The Trinity Sessions”, posiblemente su mejor trabajo. Para celebrar el veinte aniversario de ese legendario disco, el grupo canadiense ha vuelto al mismo escenario, pero esta vez con varias cámaras y un puñado de amigos, para volver a interpretar íntegramente y en el mismo orden las canciones de “The Trinity Sessions”. El nuevo acercamiento que propone “Trinity Revisited” a ese material ya conocido tiene dos valores añadidos: por un lado, la experiencia adquirida por Margo Timmins y sus compañeros a lo largo de dos décadas, que enriquece los matices de las canciones y en algunos casos los amplía (como ese "Sweet Jane" de Lou Reed de más de ocho minutos). Y por otro, el talento de los amigos que colaboran con los Cowboy Junkies: Natalie Merchant (solista en "To Love is to Bury"), Jeff Bird, Ryan Adams (solista en "200 More Miles") y, sobre todo, Vic Chesnutt, estremecedor en “Postcard Blues", en "Blue Moon Revisited”, en el "I'm So Lonesome I Could Cry” de Hank Williams, y en el "Dreaming My Dreams With You” de Waylon Jennings. Desde el tradicional cántico a capella "Mining for Gold” que abre el disco, hasta el honky tonk de Patsy Cline "Walking After Midnight” que lo cierra, “Trinity Revisited” es una delicia de principio a fin. Y más aún, si se tiene en cuenta que incluye un DVD con todo el concierto y un documental. Country
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Cantante, guitarrista y principal compositor de los Jayhawks, y miembro del supergrupo Golden Smog, Gary Louris ha tardado mucho en publicar su debut como solista. Pero la verdad es que al escuchar este “Vagabonds”, producido por el líder de los Black Crowes Chris Robinson, se puede decir que la espera ha valido la pena. Cuando Mark Olson abandonó los Jayhawks en 1995, Louris tomó las riendas y se alejó del country-rock de los inicios hacia territorios más pop. Y precisamente ese camino es el que más frecuenta en su primer álbum, en canciones como “We'll Get By”, “Black Grass” o "Meandering", en las que algunos ven influencias de John Lennon y Nick Drake. Eso sí, para quienes añoran el sonido country-rock de los primeros Jayhawks Louris ofrece temas como el lánguido "D.C. Blues", el elegante "True Blue", o el vals “She Only Calls Me On Sundays”, donde la fantasmal pedal steel de Josh Grange campa a sus anchas. Igualmente destacable es la participación de Susannah Hoffs (Bangles) y Jenny Lewis a los coros. Al describir “Vagabonds” Louris afirma: “creo que este disco es una búsqueda por el significado de la vida, sabiendo que uno nunca puede encontrar una respuesta. Pero tal vez no se trata de encontrar una respuesta. Tal vez las preguntas son más importantes que las respuestas, y creo que eso es algo liberador. Es casi una celebración del dolor, el dolor de la existencia”. ¿Desconcertante? Puede, pero eso no quita para que nos encontremos ante una colección de canciones exquisitas. Americana
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Por segunda vez en pocos años, Peter Case homenajea la figura de uno de sus bluesman de cabecera. Si en 2001 rendía tributo a Mississippi John Hurt con el álbum Avalon Blues (en cuya grabación participaron, entre otros, Steve Earle y Lucinda Williams), ahora llega el turno de Sleepy John Estes, músico de dilatadísima carrera (grabó a lo largo de casi seis décadas desde finales de los años 20) y desgarradora forma de interpretar un blues sentido y doliente como pocos. El ex Pilgrim Souls evita la tentación de evocar la figura del artista de Tennessee por la vía más o menos obvia de interpretar los temas que en su momento grabó Estes y vuelca su admiración por el guitarrista y cantante abordando la grabación de sus propios temas (‘Let Us Now…' está compuesto por diez canciones propias y una única versión de un blues tradicional) desde una desnudez casi tan absoluta como la que podemos escuchar en las históricas grabaciones del fallecido bluesman. Y la música de Case se beneficia, y mucho, del tratamiento espartano a la que el neoyorquino la somete en un intensivo tratamiento de depuración. Poco más que su voz, siempre expresiva, y el sonido de su guitarra podemos encontrar entre los cortes de Let Us Now Praise Sleepy John. Una ausencia de ornamentación que no resta al conjunto y, al contrario, ayuda a resaltar la belleza de las melodías cinceladas por Case en una de sus obras más sólidas de los últimos años.
Blues/Rock
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Han pasado casi cuatro años desde que escuché por primera vez, emocionado, admirado, la canción "Días de Vértigo" que titula este primer álbum de Los Madison. Vinieron al programa El Comediscos, que emitíamos en Europa FM, fui a verlos y un martes 7 de diciembre de 2004 escribí para El Mundo: “Las canciones de Los Madison son buenas, sobre todo Días de Vértigo que es óptima, cantada con descaro y muchas ganas, un himno de nueva generación para el género que tantas alegrías dio a la música matritense desde Los Secretos o Nacha Pop a Quique González . “Mañana te recojo en la estación / mañana dejaremos el calor de esta avenida / mañana cambiaremos el sonido del despertador / Días de vértigo... / días intrépidos... Cambiamos miradas por una parcela del cielo... ¿Quién nos va a parar / Ya desordené mi habitación, Nací para correr tras pájaros mojados... Días inéditos”. La canción es una declaración espontánea, sincera, directa, sin tapujos, ni complejos, de intenciones y propuestas musicales. Las semillas de los Burning, de Enrique Urquijo o de Antonio Vega germinan con fuerza en las nuevas generaciones para este siglo veintiuno. Txetxu Altube, autor de estas primeras once canciones tan prometedoras, me dice que son “historias personales”. Lo primero que percibí de sopetón al escuchar a Los Madison fue la voz de Txetxu. Este tío canta, pensé, canta de verdad, con agallas, desde las entrañas, sin imposturas ni efectismos o melismas pretenciosos. Le gustan las melodías, entonarlas, sentirlas hasta el fondo. Y sabe componer letras, acentuar, rimar con talento y labor. De modo que estamos ante un tipo de escuela inmejorable (si de rock eterno, clásico, se trata), más allá de anécdotas o artistas o grupos eventuales. Txetxu me amplió sus influencias e intercambiamos nombres de autores rockeros made in USA, de Bruce Springsteen a John Mellencamp. Que si Tom Petty, Jackson Browne o el padre Dylan. “Once historias personales”; Sí, historias de un tipo de la calle, que se busca la vida como todo dios, historias que tocan a todo hijo de vecino. Vamos a escucharlas.
1. Ayer ( bajar MP3 )
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Ron Vudú es una banda de Rock formada en 1999. Amantes del
rock clásico, basan su sonido en las grandes bandas de los
70´s y se consideran influenciados por grupos como Lynyrd Skynyrd, Allman Brothers, The Band, Creedence o Rolling Stones.
Tras ganar 2 veces el concurso AMERICAN ROCK LAKE FEST de Gavà y grabar de forma autoeditada las demos TODO O NADA (2001) y VINO AMARGO (2003), en la que colaboró Santiago Campillo, han recorrido media España tocando en todo tipo de escenarios, pasando por ciudades como Madrid, Vigo, Santander, Bilbao, San Sebastián, Logroño, Murcia, etc. y escenarios como El Sol, Bukowski, Retrodelia, Salamandra, Magic, Apolo...
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Iñigo Coppel irrumpe en el panorama musical con su CD más personal: “Perdón por existir”. Son diez canciones en las que podemos ver reflejada la evolución del Coppel niño al Coppel hombre: Su primera colonia, sus turbulentos amores de adolescencia, los viajes por las capitales europeas y, por supuesto, sus dos pasiones inconfesables.
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A los pocos segundos de deslizar el disco en tu reproductor de CD ya te has dado cuenta de que esta banda sabe facturar rock y del bueno. Suenan las guitarras, el ritmo explota y no tienes escapatoria. ¡Es puro rock'n'roll! Pasan los primeros tres minutos y sin respiro empieza directamente el segundo tema, y las guitarras te disparan a bocajarro. Y así canción tras canción, sin tregua. Historias cotidianas sobre el amor y la falta de él, la redención, la desesperanza y el destino, ensambladas con cuerdas y pianos que convencen al más escéptico. Y por si el anzuelo no es suficiente, el álbum va acompañado (tanto en su edición española como americana) de un making of de las sesiones de grabación del disco. Javier Ruano (voz y guitarra), José Salgado (batería), Yago Carreño (guitarra), Rubén Álvarez (bajo), Isaac Campos (hammond y pianos) y Nestor Busquets (percusión) han conseguido dar forma a un disco clásico, con un groove que intoxica y que está llamado a ser nuestra banda sonora de este invierno.
Rock
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